El hábito no hace al monje… Ni al entrenador

Miles de falsos entrenadores ejercen de manera fraudulenta en España, llegando a poner en riesgo la salud de sus clientes. 

Es común. Todos lo hemos visto. Vas a la playa o al parque y te encuentras a un pobre señor sudoroso y jadeante, sufriendo los ejercicios que le manda su entrenador. El entrenador, de gesto serio, brazos musculados y cuyas frases están pobladas de palabras indescifrables en inglés, parece ser un experto que controla perfectamente la situación… Pero en muchos casos no es así. Miles de ‘pseudoentrenadores’ en España se ponen al mando de sesiones de entrenamiento sin titulación alguna. Muchos de ellos afirman sentirse capacitados para entrenar debido a las incontables horas que ellos mismos han sido entrenados.

 

Mucha gente no se quiere enterar: esta tendencia es peligrosa. Un incontable número de lesiones pueden ser provocadas por una incorrecta supervisión de la actividad física. El hecho de que estos falsos entrenadores se hayan ejercitado mucho, no quiere decir que controlen y que entiendan todos los conceptos del entrenamiento. Y es esto lo que puede causar daños a sus clientes. Sin ir más lejos, un reciente artículo de El País trata este tema, y relata la historia de un hombre de 47 años que, tras acudir a varias sesiones con uno de estos falsos entrenadores acabó en urgencias con una rabdomiólisis. Del mismo modo, en caso de que te lesiones durante la práctica deportiva, el hecho de que tu entrenador no tenga formación alguna puede significar que tampoco sepa aplicar primeros auxilios, aumentando exponencialmente la gravedad de la lesión.

 

 

En segundo lugar, además de ser potencialmente peligroso, lo más probable es que cuando se entrene con uno de estos falsos entrenadores, no se esté sacando todo el partido posible a los entrenamientos. Esto se debe a que muchos de ellos, al carecer de conocimientos técnicos, no saben qué ejercicios son los más adecuados para cada cliente y cada objetivo. Por eso, los resultados deseados por el cliente pueden tardar mucho más en llegar. Los mejores entrenadores (que siempre son graduados y están registrados) disponen de herramientas para medir la potencia generada en cada ejercicio, y el avance real de sus clientes, como The Beast Sensor. De este modo, pueden optimizar sus entrenamientos de la mejor manera. (En la foto, vemos como nuestro entrenador José lee el resultado de un medidor de fuerza para evaluar a un deportista)

 

 

Que estos ‘pseudoentrenadores’ no reciban formación también trae como consecuencia el hecho de que su manera de trabajar no evolucione al ritmo de la comunidad científica. Un buen entrenador estará pendiente a innovaciones y nuevos descubrimientos que pueden marcar el rumbo de los entrenamientos y el deporte. Por lo tanto, sus clientes estarán siempre entrenándose de la mejor manera posible, mientras que los clientes de falsos entrenadores seguirán estancados en los mismos ejercicios de siempre.

 

Ahora bien, ¿Cómo diferenciar un buen entrenador, titulado y registrado, de alguien que se autoproclama entrenador? A veces puede ser difícil, pero en la mayoría de casos, el precio es una gran pista. Ya que los falsos entrenadores no pueden competir con sus rivales en calidad, se limitan a competir en precio. Por esa razón, debemos desconfiar de precios excepcionalmente bajos. Es importante mencionar que nunca está de más preguntar por la formación de la persona que te va a entrenar antes de pagar un mes o una sesión.

 

En el CD Tudporte contamos con entrenadores altamente cualificados, formados en el mundo del deporte y la salud, que además están en constante aprendizaje. Puedes leer más sobre ellos aquí.

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